Tratamiento con células madre y exosomas para la enfermedad de Alzheimer en Estambul, Turquía

Observaciones clínicas del Prof. Dr. Serdar Kabataş, MD, PhD (C)
Enfermedad de Alzheimer: una nota personal desde la práctica clínica
Soy el Prof. Dr. Serdar Kabataş. Mi trabajo como neurocirujano siempre me ha situado cerca de los límites de la medicina moderna. El sistema nervioso no falla de forma ruidosa. Falla silenciosamente, capa a capa, a menudo mucho antes de que las pruebas o los exámenes expliquen completamente lo que las familias están presenciando en casa.
La enfermedad de Alzheimer es una de las afecciones en las que esta brecha entre la explicación clínica y la realidad vivida es más amplia.
Los pacientes rara vez llegan diciendo: «Creo que tengo Alzheimer».
Vienen porque algo no les cuadra. Una historia que se repite. Un objeto extraviado que se convierte en una acusación. Un momento de confusión que se ignora, hasta que ya no se puede seguir ignorando.
Lo que hace que el Alzheimer sea especialmente difícil no es solo la pérdida de memoria, sino también la pérdida gradual de confianza. Los pacientes sienten que ya no son narradores fiables de sus propias vidas. Las familias también lo perciben, a menudo antes, y se debaten entre cuándo decir algo o si decirlo.
Durante muchos años, nuestras herramientas eran limitadas. Nos centramos en medicamentos que podían ralentizar la progresión en algunos pacientes, en estructurar la vida cotidiana y en apoyar a los cuidadores. Todo ello sigue siendo esencial. Nada sustituye a una buena atención.
La medicina regenerativa entró en este campo no como una solución, sino como una pregunta:
¿Podemos influir en las condiciones biológicas que aceleran el deterioro?
Tabla de contenidos
Comprender la enfermedad de Alzheimer más allá del diagnóstico
La enfermedad de Alzheimer se reduce a menudo a una sola idea: la pérdida de memoria. En realidad, la memoria es solo una parte del cuadro.
En la práctica diaria, el Alzheimer se manifiesta a través de:
- dificultad para organizar tareas sencillas,
- pérdida de orientación en entornos familiares,
- cambios en el juicio y el comportamiento social,
- aislamiento emocional o irritabilidad inesperada,
- Aumento de la dependencia de otras personas para tomar decisiones que antes se tomaban de forma independiente.
Las familias suelen decirme: «No es que se olvide, es que ya no es ella misma».
Esa observación es importante. El Alzheimer afecta tanto a la identidad como a la cognición.
¿Qué es la enfermedad de Alzheimer? Desde el punto de vista biológico
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa con múltiples mecanismos que se superponen. Las placas amiloides y la patología tau son bien conocidas, pero no actúan solas.
Otros procesos desempeñan un papel importante:
- activación crónica de las vías inflamatorias en el cerebro,
- disminución del flujo sanguíneo cerebral y disfunción microvascular,
- alteración de la comunicación entre neuronas,
- estrés oxidativo que afecta a los sistemas energéticos celulares,
- pérdida gradual del soporte neurotrófico.
No existe un único mecanismo que explique la enfermedad. Por eso los tratamientos dirigidos a un único objetivo han tenido dificultades.
Desde la perspectiva de la medicina regenerativa, el enfoque pasa de «eliminar las placas» a favorecer el entorno en el que las neuronas intentan funcionar.
Lo que los pacientes y sus familias suelen suponer sobre el tratamiento del Alzheimer
Ciertas expectativas aparecen repetidamente en las consultas.
«Si esto funciona, la memoria debería volver».
La pérdida de memoria en el Alzheimer no es como una señal bloqueada que simplemente se puede reabrir. Una vez que se pierden las redes neuronales, no se regeneran de manera significativa. Cualquier intervención debe juzgarse en función de objetivos realistas.
«Los exosomas son más seguros porque no son células».
La seguridad depende del origen, el procesamiento y la supervisión clínica, no de si algo está etiquetado como «libre de células». La biología no respeta los términos de marketing.
«Si no vemos cambios rápidamente, es que no ha funcionado».
Esta es una suposición común, pero no refleja cómo se comporta la enfermedad de Alzheimer. Cuando hay una respuesta al tratamiento, rara vez es inmediata y rara vez es espectacular. Las familias a veces notan cambios en el ritmo diario antes que cualquier otra cosa: menos períodos de agitación, sueño más regular o un paciente que permanece involucrado un poco más durante las conversaciones. Estas observaciones suelen aparecer mucho antes de que cualquier prueba cognitiva formal muestre una diferencia.
Cuando las expectativas no se discuten cuidadosamente desde el principio, es fácil que surjan la frustración y la decepción.
Por qué se están estudiando las células madre en la enfermedad de Alzheimer

Las células madre mesenquimales no se utilizan con la expectativa de que sustituyan a las neuronas dañadas. No es así como funcionan en la realidad clínica.
Se estudian por sus efectos biológicos sobre la inflamación, la regulación inmunitaria y el soporte vascular dentro del sistema nervioso.
En modelos de laboratorio y observaciones clínicas preliminares, las células madre mesenquimales han demostrado la capacidad de:
- reducir la señalización inflamatoria,
- influir en el comportamiento microglial,
- apoyar la función de los vasos sanguíneos,
- liberan factores que ayudan a las neuronas a tolerar el estrés.
Desde un punto de vista clínico, la progresión del Alzheimer suele reflejar un entorno hostil más que un único acontecimiento catastrófico. Si se logra estabilizar ese entorno, el deterioro puede ralentizarse en algunos pacientes. Por supuesto, no es una garantía.
Terapia con exosomas en el Alzheimer: un enfoque diferente sobre la misma cuestión
Los exosomas son vesículas microscópicas liberadas por las células. Transmiten señales, no estructura.
El interés por los exosomas proviene de su capacidad para:
- moléculas reguladoras del transporte,
- atravesar barreras biológicas,
- actuar sin introducir células vivas.
Esto los hace atractivos, especialmente para las afecciones neurológicas. Sin embargo, el entusiasmo debe equilibrarse con la disciplina. La terapia con exosomas es muy sensible a la calidad de la preparación. Los productos mal caracterizados son ineficaces.
En mi práctica, los exosomas se abordan como una intervención biológica, no como una innovación por sí misma.
Cómo se aborda el tratamiento con células madre y exosomas para el Alzheimer
Ningún paciente comienza el tratamiento sin una evaluación exhaustiva. El Alzheimer existe en un espectro, y no todas las quejas relacionadas con la memoria son Alzheimer.
La evaluación incluye:
- examen neurológico detallado,
- revisión de estudios de imagenología,
- evaluación de laboratorio para descartar causas reversibles,
- análisis de medicamentos,
- Observaciones del cuidador sobre las funciones cotidianas.
Si el diagnóstico es incierto, se pospone el tratamiento. La precisión es más importante que la rapidez.
La planificación se centra en:
- vía de administración adecuada,
- duración y número de sesiones,
- integración con la actividad cognitiva y física,
- estrategia de seguimiento.
No es una decisión que se tome en un día.
Resultados esperados del tratamiento con células madre en la enfermedad de Alzheimer
Esta es la parte más difícil de la conversación.
En algunos pacientes, las familias informan:
- rutinas diarias más estables,
- menos períodos de agitación,
- mejora del sueño,
- mejor tolerancia a la interacción social,
- un deterioro funcional más lento.
Lo que es poco probable:
- recuperación de recuerdos perdidos,
- reversión de la enfermedad avanzada,
- eliminación de la participación de los cuidadores.
El éxito debe definirse de forma individual. A menudo, significa conservar la independencia durante más tiempo o reducir el estrés diario, no una mejora espectacular.
Investigación científica sobre la terapia con células madre y exosomas para el Alzheimer
Se están llevando a cabo investigaciones clínicas sobre enfoques basados en células madre para el Alzheimer. Los estudios en fase inicial se han centrado principalmente en la seguridad y los marcadores biológicos, más que en grandes avances cognitivos.
La investigación sobre los exosomas sigue siendo en gran medida traslacional, con mecanismos prometedores pero datos limitados a largo plazo en humanos.
Es importante destacar que las directrices internacionales siguen haciendo hincapié en que el cuidado del Alzheimer es multifactorial. Los enfoques regenerativos, cuando se utilizan, deben complementar, y no sustituir, la atención integral.
¿Quiénes pueden ser candidatos para el tratamiento con células madre en la enfermedad de Alzheimer?

Los pacientes con mayor probabilidad de ser considerados incluyen:
- etapas tempranas a moderadas del Alzheimer,
- salud general estable,
- fuerte apoyo a los cuidadores,
- capacidad para participar en el seguimiento.
Los pacientes que normalmente no se tienen en cuenta son:
- enfermedad avanzada en fase terminal,
- condiciones médicas inestables,
- ausencia de cuidados fiables,
- expectativas de resultados garantizados.
A veces, la decisión médica más responsable es rechazar el tratamiento.
El proceso de tratamiento del Alzheimer en Estambul
El proceso está estructurado:
- Revisión médica
- Consulta en profundidad
- Toma de decisiones informadas
- Tratamiento en condiciones controladas
- Seguimiento continuo
El consentimiento no es un trámite burocrático. Es comprensión.
Lo que suelen decir después las familias que conviven con el Alzheimer
Los comentarios más significativos rara vez son dramáticos.
«Parece más tranquilo».
«Ahora duerme toda la noche».
«Tenemos menos días difíciles».
Estos cambios no curan el Alzheimer. Cambian la forma en que se vive.
Ética, seguridad y responsabilidad en la terapia regenerativa del Alzheimer
La medicina regenerativa exige moderación.
Las familias siempre deben saber:
- donde se originan los materiales biológicos,
- cómo se procesan,
- qué normas se siguen.
Reflexiones finales sobre la terapia con células madre y exosomas para la enfermedad de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer supone un reto para la medicina porque se desarrolla de forma lenta y personal. No existe una solución única.
Las terapias con células madre y exosomas representan un área de investigación, no un destino. Si se utilizan de forma responsable, pueden mejorar la calidad de vida de algunos pacientes.
Si hablamos, lo haremos con sinceridad.
Definiremos objetivos realistas.
Y siempre antepondremos la responsabilidad a la esperanza.
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento con células madre y exosomas para la enfermedad de Alzheimer
¿Puede la terapia con células madre curar la enfermedad de Alzheimer?
Actualmente no existe cura para la enfermedad de Alzheimer. La terapia con células madre no está diseñada para revertir la enfermedad ni restaurar los recuerdos perdidos. El objetivo de los enfoques regenerativos es apoyar el entorno del cerebro, en particular el control de la inflamación y el apoyo vascular, y en algunos pacientes esto puede ayudar a estabilizar ciertas funciones o ralentizar la progresión. No sustituye al tratamiento estándar del Alzheimer.
¿Qué mejoras puede ofrecer realmente el tratamiento con células madre a los pacientes con Alzheimer?
Esto suele preguntarse de forma muy directa: «¿Qué va a cambiar?».
En el Alzheimer, no esperamos que los recuerdos perdidos vuelvan. Es importante dejarlo claro. Lo que a veces vemos, especialmente en las primeras etapas, no es un cambio drástico en la cognición, sino pequeñas diferencias funcionales. Un paciente puede parecer más tranquilo por las tardes. El sueño puede volverse más regular. Las conversaciones pueden durar un poco más antes de que la atención se desvíe.
No se trata de cambios trascendentales. Pero para las familias que conviven con esta enfermedad a diario, esos ajustes pueden hacer que el cuidado diario resulte menos agotador. Ahí es donde suelen aparecer los beneficios: en la estabilidad, no en la reversión.
¿Es segura la terapia con células madre y exosomas para pacientes ancianos con enfermedad de Alzheimer?
La mayoría de las personas que se plantean este tratamiento son mayores, por lo que la pregunta surge de forma natural. La edad en sí misma no es el problema principal. Lo que más importa es el estado general de la persona: la salud cardíaca, el control de la presión arterial, la estabilidad metabólica y la fuerza general.
Antes de recomendar nada, analizamos el cuadro médico completo. Cuando los pacientes se encuentran médicamente estables y son monitorizados adecuadamente, el procedimiento suele ser bien tolerado. La decisión nunca se basa únicamente en la edad, sino en si la persona puede someterse al tratamiento de forma segura.
¿En qué fase de la enfermedad de Alzheimer tiene más sentido el tratamiento con células madre?
En la práctica, las etapas iniciales suelen ofrecer más posibilidades para las terapias de apoyo. Cuando un paciente aún es independiente en algunas actividades y la comunicación está prácticamente intacta, hay más reserva funcional. Es entonces cuando somos más propensos a considerar opciones regenerativas.
En etapas avanzadas, cuando el reconocimiento, la comunicación y las funciones cotidianas ya se ven gravemente afectados, las expectativas deben ser muy limitadas. En ese momento, mantener la comodidad y la estructura suele ser más importante que la intervención.
Cada caso requiere una evaluación individual. No existe un límite universal, pero hay una clara diferencia entre el apoyo temprano y la atención en etapas avanzadas.
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